Arquitecto
Un arquitecto debe conocer los diversos sistemas constructivos, los materiales y las técnicas para dar respuesta a los requisitos del cliente, o las necesidades sociales, y cumplir las diferentes normativas para que la construcción pueda ajustarse a unos plazos y costes razonables.
Sin embargo, el mero conocimiento de sistemas constructivos y distintos materiales, el respeto por las normativas, y ajustarse a plazos y presupuestos, no encierra todo el haber del Arquitecto, ya que estas tareas, en sí mismas, podrían ser realizadas por otros Técnicos.
La esencia del arquitecto es, además de cumplir con todo lo anterior, que su obra busque el trascender la simple ejecución para conseguir un objetivo más elevado, un "dar sentido" a la obra, de modo que ésta otorgue al habitar dimensiones o facetas del lugar, de la finalidad y de la belleza que existían, pero que no se vislumbraron al momento de su encargo. Este "dar sentido" es en general más evidente, o más fácil de apreciar, en las obras arquitectónicas reconocidas, como el Partenón, Notre Dame, Ronchamp o el Taj Mahal.
Esto hace que la profesión de Arquitecto sea una de las más complejas de ejercer, ya que requiere una firme vocación artística y un sano juicio práctico, y ambos deben ser ejercidos a la vez y en todo momento. Dada la relevancia de las decisiones que ha de tomar un arquitecto, y a las implicaciones económicas, técnicas y de seguridad que conllevan, en la mayoría de los países la profesión está regulada legalmente. Para acceder a ella es necesario superar unos estudios especializados y, según los casos, también una formación práctica. Los requisitos, así como el campo de aplicación, varían de un país a otro.